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Tercer Libro

Capítulos 73-89

Este Salmo encara la pregunta de por qué sufren los justos y prosperan los malvados, y suplica por el término de nuestra larga diáspora. Léelo, y hallarás solaz para tu alma.
El Salmista gime por las sinagogas y casas de estudio incendiadas. Los filisteos, destruyeron Shiló; Nabucodonosor, el Primer Templo. ¡Tanto tiempo en exilio sin señales de redención! Léelo, y hallarás lamento y consuelo.
¡Grande es Israel! En las Festividades, no se da a la frivolidad sino al canto y la alabanza, estudiando sus leyes. Al proclamar "Haremos y escucharemos", afirmaron el mundo. El Salmo también reprocha a quienes disfrutan de los placeres mundanos, considerando su prosperidad fruto de su esfuerzo.
Este Salmo contiene la profecía de cuando el gran ejército de Sanjerív sufrió modorra imposibilitando a sus soldados alzar sus armas; así, todos cayeron.
Este Salmo enumera todos los milagros que Dios hizo para Israel, desde el Exodo de Egipto hasta que David se tornó rey de Israel.
Quien tuvo un milagro público, alabará a Dios incluyendo todos los milagros desde la creación del mundo, así como las bondades Divinas en la Entrega de la Torá. Dirá: "Quien hizo todos estos milagros, que también lo haga conmigo".
Una portentosa plegaria implorando a Dios que Se acerque a nosotros como antaño.
El Salmo entonado en el Gran Templo en Rosh HaShaná, un día que Israel vio muchos milagros.
Una severa admonición para los jueces que corrompen la justicia del pobre y el huérfano, favoreciendo al rico y aceptando sus sobornos.
Una plegaria acerca de las guerras contra Israel en los días de Iehoshafat, cuando las naciones complotaron contra Israel.
Plegarias y súplicas lamentando con amargura la destrucción del Templo; habla de las bendiciones y promesas para cuando sea restaurado. Dichoso quien confía en que será reconstruido y no desespera por tan largo exilio.
El Salmista se pregunta por qué este exilio es más largo que los demás; lamenta su extensión y amargura, e implora a Dios que cumpla Su promesa de redimirnos. Cada individuo debería recitar este Salmo en su angustia.
Este Salmo incluye varias plegarias acerca de los aprietos de David, y sus enemigos Ajitófel y Doeg. También varias descripciones de las alabanzas de Dios. Todos pueden recitarlo en momentos de tribulación.
Para ser entonado en el Gran Templo, este Salmo alaba la gloria de Jerusalén, productora eruditos, eminencias, y hombres de buenas acciones. También alude al bien de la Era Mesiánica.
El salmista lamenta y se apena amargamente por los padecimientos y sufrimientos que soporta Israel en la diáspora, y los enumera en detalle.
El salmista lamenta la ausencia de la hegemonía, tantos años, de la Casa de David, y cómo Dios nos abandonó y despreció.