1. Al rey se lo debe tratar con gran honor.1 Debemos implantar en el corazón de todos temor y reverencia hacia él. El mandato de Devarim 17:15: “Pondrás sobre ti un rey” implica la obligación de temerlo.2
No se puede montar su caballo,3 ni sentarse en su trono, usar su cetro,4 llevar su corona,5 ni usar ninguno de sus utensilios. Cuando el rey muere, todos esos objetos deben ser quemados delante de su féretro.6
Asimismo, solo otro rey puede beneficiarse de sus sirvientes, siervas y asistentes. Por eso Avishag fue permitida a Shelomó, pero prohibida a Adoniyahu.7
2. Sin embargo, la esposa del rey queda prohibida para siempre de tener relaciones con cualquier otro hombre.8 Ni siquiera otro rey puede casarse con la viuda del rey9 ni con su ex-esposa divorciada.10
3. Está prohibido observar al rey cuando está desnudo, cuando se corta el cabello, cuando está en los baños, o cuando se seca después.11
No puede realizar jalitzá,12 porque sobre ese ritual se dice (Devarim 25:9): “y ella escupirá delante de él”, lo cual sería una falta de respeto hacia el rey.13 Incluso si él quisiera cumplir esta mitzvá, no se le permite, porque el honor del rey debe preservarse aunque él esté dispuesto a renunciar a él.14
Como no puede hacer jalitzá, no puede participar en yibum.15 Asimismo, si el rey muere, como está prohibido iniciar yibum con su esposa,16 tampoco se hace jalitzá para ella.17 Más bien, ella queda ligada para siempre.18
4. Incluso si muere uno de sus familiares cercanos,19 no debe salir de su palacio20 Cuando le sirven la comida de consuelo,21 todo el pueblo debe sentarse en el suelo y él se sienta en un diván bajo.22
Si entra al Patio del Beit HaMikdash y es descendiente de David, puede sentarse.23 Porque los únicos a quienes se les permite sentarse en el Patio son los reyes de la dinastía davídica,24 como dice Shmuel II 7:18: “Y David se sentó delante de Di-s”.25
5. Un rey debe cortarse el cabello todos los días. Debe vestir y adornarse con ropas atractivas e impresionantes, como dice Ieshaiá 33:17: “Tus ojos verán al rey en su hermosura”.26 Se sienta en su trono27 en su palacio y se coloca una corona sobre su cabeza.28
Cuando él lo desee, el pueblo debe presentarse ante él. Deben permanecer de pie y postrarse hasta el suelo.29 Incluso un profeta debe ponerse de pie ante el rey y postrarse, como dice Melajim I 1:23: “He aquí que Natán el profeta vino ante el rey y se postró ante el rey”.30
Sin embargo, el Cohén Gadol no necesita presentarse ante el rey, a menos que él, el Cohén Gadol, quiera hacerlo. El Cohén Gadol no necesita ponerse de pie ante el rey; más bien, el rey se pone de pie ante el Cohén Gadol, como dice Bamidbar 27:21: “Y él se parará ante Elazar el sacerdote”.31 No obstante, es mitzvá que el Cohén Gadol honre al rey, haciéndolo sentar y poniéndose de pie ante él cuando el rey lo visita. El rey solo debe ponerse de pie ante el Cohén Gadol cuando consulta el Urim veTumim.32
Asimismo, es mitzvá que el rey honre a los talmidei jajamim cuando entran ante él. Debe ponerse de pie ante el Sanhedrín y los Sabios de Israel y sentarlos a su lado.33 Iehoshafat, rey de Iehudá, actuaba así. Cada vez que incluso un alumno de un talmid jajam venía ante él, se levantaba de su trono, lo besaba y lo llamaba: “Mi maestro y mi señor”.
¿Cuándo aplica todo esto? Cuando el rey está solo en su palacio. Entonces, en privado, delante de sus sirvientes, debe comportarse así.34 Pero en público, ante el pueblo, no debe comportarse de esa manera,35 no debe ponerse de pie ante nadie. No debe hablar con suavidad y debe dirigirse a una persona llamándola solo por su nombre,36 para que el temor hacia él quede implantado en el corazón de todos.37
6. Así como la Torá le dio gran honor y obligó a todos a temerlo, también le ordenó ser humilde y “vacío” de corazón, como dice Tehilim 109:22: “Mi corazón es un vacío dentro de mí”.38
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