Soltar la carga es el primer paso, más pasivo, de bitajón. Pero hay un segundo paso, activo, que encontramos a menudo en los consejos del Rebe.
Poder cognitivo
“Piensa bien y estará bien” – aconsejó el Tzemaj Tzedek (el tercer Rebe de Lubavitch, 1789-1866) a un discípulo preocupado1.
Basándose en esta enseñanza, el Rebe alentaba a menudo a las personas que experimentaban ansiedad por el futuro a cultivar proactivamente una postura de positividad. En lugar de permitirse pensamientos de fatalidad y pesimismo (“¡Esta cita seguro que va a fracasar!”, “¡Sé que esta entrevista de trabajo es inútil!”, “¡Esta enfermedad solo empeorará!”), debes pensar conscientemente que las cosas saldrán bien2.
Nosson Leiman, un exitoso empresario canadiense, se enfrentaba a la posibilidad de la ruina financiera.
Nacido en Ucrania en 1903, había escapado a Canadá a los veinte años para evadir el reclutamiento soviético. En Montreal, el joven inmigrante construyó un negocio de ropa y finalmente llegó a disfrutar de una modesta sensación de estabilidad financiera.
Sin embargo, a principios de la década de 1960, esta seguridad ganada con tanto esfuerzo se vio sacudida hasta la médula. Su hijo explica:
“Mi padre era dueño de un edificio viejo, su tienda estaba en la planta baja, y alquilaba los pisos superiores a pequeños fabricantes. Uno de estos fabricantes consideró más lucrativo iniciar incendios y cobrar seguros que vender mercancía. Así que lo hizo un par de veces en el edificio de mi padre hasta que la gente del seguro se cansó de pagar. Vinieron a ver a mi padre y le dijeron: ‘Tienes una opción: o instalas un sistema de rociadores, o derribas este viejo edificio y construyes uno nuevo. Hasta que no hagas una de esas cosas, tu seguro queda cancelado’”.
Leimann estaba aterrorizado de perder su seguro: todo su inventario era ropa masculina altamente inflamable. Entre las dos opciones, era más sensato derribar el viejo edificio que instalar un costoso sistema de rociadores a través de su frágil estructura.
Leiman contrató un arquitecto para elaborar los planos de un nuevo edificio, pero los fondos se agotaron antes de que pudiera completar el proyecto. Ahora no tenía dinero en efectivo ni seguro para su mercancía, una situación aterradora para el concienzudo propietario de un negocio.
Sintiéndose perdido, Leiman se deprimió profundamente. En su desesperación, decidió viajar a Nueva York e ir a ver al Rebe, llevando consigo a sus dos hijos.
“Cuando entramos a la oficina del Rebe”, cuenta su hijo, “mi padre estaba bastante abatido. Estaba totalmente encorvado. Se acercó al escritorio del Rebe y apoyó sus manos en la superficie del escritorio, como para sostenerse. Simplemente encarnaba la imagen de la depresión.
“El Rebe miró a mi padre y le dijo con voz imponente: ‘¡Reb Nosson, párese derecho!’. Mi padre quitó las manos del escritorio y se enderezó.
“Luego le pidió a mi padre los planos arquitectónicos y los revisó en detalle. (‘¿Por qué hacer el techo del sótano tan bajo?’ ‘¿Por qué poner un cimiento que limita para siempre el edificio a tres pisos?’)
“Cuando terminó, le sonrió a mi padre y le dijo: ‘Tiene que estar besimjá [alegre]. Sea como un soldado que va a la batalla. El soldado no sabe qué pasará, pero tiene fe firme de que vencerá. Así es como tiene que volver a Montreal, así es como tiene que volver al gerente de su banco y su compañía hipotecaria: con plena confianza de que Di-s está de su lado y todo saldrá bien’.
“Mi padre salió de allí como una persona diferente. En esos pocos minutos, el Rebe transformó su ansiedad en confianza.
“Al regresar a Montreal, mi padre volvió a ser él mismo. Con un nuevo optimismo, fue capaz de proceder con confianza y pedir cosas que antes se había mostrado reacio a solicitar. Logró obtener una hipoteca del seis por ciento de interés cuando la tasa vigente era del doce por ciento. El nuevo edificio se construyó y, a partir de entonces, su negocio prosperó”3.
El optimismo no es simplemente una forma de defenderse de la ansiedad innecesaria. El dicho “piensa bien y estará bien” indica que el pensamiento positivo tiene el poder de ser una profecía autocumplida. Puede, por sí mismo, influir en el futuro para mejor.
Esto puede entenderse tanto a nivel psicológico como espiritual.
Desde una perspectiva psicológica, cuando reemplazas la angustia por el optimismo, tiendes a tomar mejores decisiones, lo que resulta en mejores consecuencias en el mundo real.
“Debe tener toda la confianza de que tendrá éxito”, dice una carta.
Tal confianza, como generalmente se reconoce, es un fuerte factor psicológico para ver las cosas en su debida perspectiva y encontrar las mejores formas y medios para lograr los objetivos4.
Otra carta, dirigida a un padre que escribió sobre su descontento y preocupación por el comportamiento de sus hijos, dice lo siguiente:
La expresión de nuestros Rebes, “piensa bien y estará bien” se aplica también al comportamiento de sus hijos. Esto también puede entenderse con la lógica, porque cuando ve el comportamiento de ellos con buenos ojos, su conducta hacia ellos cambiará naturalmente en consecuencia – en especial su habla. Y se sobreentiende que las palabras de cariño tienen un efecto mucho mayor que el enfoque opuesto5.
“El espíritu [abatido] de su carta es muy desconcertante”, comienza una carta a un veterano educador que escribió sobre los desafiantes dilemas que enfrentaba en la institución educativa que dirigía,
en especial viniendo de un educador que durante decenas de años observó cómo los niños se vuelven adultos, y cómo aquellos sin comprensión se transforman en personas comprensivas, sin que siquiera inviertan esfuerzo...
El hecho mismo de que Di-s creó el mundo de tal manera que incluso sin esfuerzo, cuando una persona cumple doce o trece años [la edad de madurez y cierta responsabilidad en la tradición judía], se le da desde lo Alto [el don de] la comprensión –una comprensión lo suficientemente fuerte como para diferenciar entre el bien y el mal– indica claramente que en esencia el bien prevalece en el mundo. Aunque una persona, viendo solo una pequeña parte [del mundo] y estando sesgada por diversos factores, no siempre es capaz de ver la situación tal como es, sino que la evalúa a través de sus emociones...
Es casi seguro que después de leer estas líneas surgirá [en su mente] la pregunta de que en todo lo anterior no hay solución ni siquiera para uno de los problemas sobre los que ha escrito.
La relevancia de todo lo anterior para [los problemas en] su carta se debe a que el enfoque para resolver un dilema depende de la perspectiva general de la persona que necesita resolverlo. Si su perspectiva es que a ciencia cierta encontrará una buena solución al dilema, entonces buscará con mayor vitalidad, sabiendo con certeza que el tesoro existe y [que encontrarlo] solo depende de sus esfuerzos. Sin embargo, este no es el caso cuando alberga dudas acerca de si siquiera hay una solución a encontrar6.
El pensamiento positivo también tiene un impacto en el mundo real desde una perspectiva espiritual.
La filosofía jasídica explica que el universo tiene una dimensión espiritual que se refleja en el plano material7. Cuando evocas ciertos pensamientos e imágenes en tu mente, estás, en efecto, introduciendo y creando ese escenario en un nivel espiritual. Por lo tanto, la forma en que visualizas el futuro influye en cómo este resulta realmente. Cuando imaginas escenarios positivos, los acercas a materializarse, y lo mismo es cierto de las visiones de fatalidad.
“Claramente”, se lee en una carta a un hombre que escribió sobre sus sombrías predicciones para sus empeños financieros,
todavía no he tenido éxito en inspirar en usted un espíritu de optimismo, a pesar de haberle dicho en numerosas ocasiones que de acuerdo con las enseñanzas judías uno debe abstenerse de introducir ideas negativas y melancólicas en el mundo, que es una forma de evitar su concreción.
Esto se aplica no sólo al habla... También el pensamiento tiene el poder de materializarse, como vemos en la enseñanza de nuestros Rebes: “Piensa bien y estará bien”8.
Concluyamos con una breve historia.
Josh (Iehoshúa) Gordon era el enérgico rabino de Jabad del Valle de San Fernando, California, durante décadas.
“En una ocasión”, relató, “mi esposa y yo enfrentamos un desafío muy serio en nuestras vidas. Los detalles no son importantes para la historia que quiero contar, pero baste decir que fue para nosotros un momento debilitante.
“Le sugerí a mi esposa que le escribiera al Rebe al respecto, y ella lo hizo; se sentó y escribió una carta de diez páginas detallando todo. El día que su carta llegó a Nueva York, recibí una llamada del secretario del Rebe con su respuesta manuscrita:
Una y otra vez, en su santa obra, han imaginado que la situación en la que se encontraban era el fin del mundo, pero luego vieron cómo la situación se invirtió y se convirtió en una de bien visible y revelado... Siga la ordenanza del Tzemaj Tzedek de pensar con optimismo, y las cosas saldrán bien.
“¡Qué respuesta! Tengo esta respuesta colgada en la pared de mi oficina, y la tengo en la cómoda de mi casa. Esta respuesta es una enseñanza que trato de recordar cada día: que por mal que parezcan las cosas, también se vieron mal la última vez, pero todo salió bien.
“Con ese aliento, decidimos seguir adelante y hacer lo que teníamos que hacer. Y un par de días después, el problema se resolvió”9.
Esta historia parece ilustrar un significado más profundo en “piensa bien y estará bien”. No es un enfoque florido y desconectado de la realidad que predice que no habrá dificultades en absoluto. Es, de hecho, un enfoque profundamente resiliente de la vida y sus reveses momentáneos. Le enseña a la persona a restarle importancia a sus complicaciones actuales, a resistir la desesperación y la preocupación, y la desafía con fe activa en que todo estará bien. Entonces lo estará.
(traducción libre)
Con la gracia de Di-s 23 de Av, 5720
Brooklyn, N.Y.
Bendición y saludo:
Recibí su carta del 16 de Menajem Av, en la que escribe sobre su estado de ánimo general y sus ansiedades. También tengo entendido que últimamente su esposo ha estado en un estado de ánimo similar.
No hace falta decir que estoy bastante sorprendido tanto por usted como por su esposo, a la vista de sus antecedentes. Pues la cuestión de bitajón no es una cosa abstracta, sino un sentimiento real que debe llenar la mente y el corazón con la conciencia de la proximidad y cercanía de Di-s en todo momento y en todas las circunstancias, en cada aspecto de la vida cotidiana. Seguramente sabe del énfasis que pone el Jasidismo en la idea de la Divina Providencia, que se extiende a todos y a todo individualmente, y que es una Providencia benévola en vista de que Di-s es la Esencia de la Bondad y que, como resultado, cada judío debe y puede servir a Di-s con alegría y felicidad de corazón.
Confío en que volverá a reflexionar sobre los puntos mencionados, que nuestros Sabios de bendita memoria resumieron en su conocida declaración: “Todo lo que hace el Misericordioso, es para bien”, y fortalecerá su fe y confianza en Di-s y se librará de los pensamientos y ansiedades turbadores. Y esta misma fe y confianza proporcionarán los canales y recipientes adicionales para recibir las bendiciones de Di-s en todas sus necesidades.
Con la esperanza de oír buenas noticias de usted acerca de sí misma y de cada uno de su familia, acompañadas de alegría y felicidad de corazón interiores,
Con bendición /M. Schneerson/
En consecuencia
Libérate de las garras de la ansiedad cambiando tu perspectiva:
Piensa en el cuidado infinito de Di-s para todas Sus creaciones. Reconoce que Él ciertamente quiere lo mejor para ti. Y reflexiona sobre Su benevolente providencia sobre todo lo que te sucede.
Al final, todo depende de Di-s, y se puede confiar en Él. Entonces, ¿por qué estar ansioso? Déjalo ir.
Además, cuando cultivas una perspectiva optimista y tienes fe en que las cosas irán bien, no solo te sentirás mejor, sino que el resultado será efectivamente mejor.
Pasemos a otra lucha endémica de la experiencia humana: el mal humor.

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