Tetzavé
Purim en la Era Mesiánica
Estimados lectores:
Este lunes por la noche comienza la fiesta de Purim.
Esta escrito que cuando llegué el Mashiaj todas las fiestas dejaran de tener la misma relevancia que tienen ahora, pero Purim seguirá.
En la entrega de la Torá los judíos no tuvieron mucha participación, fue Di-s quien la entregó, lo mismo pasó en Pesaj, pero en Purim los judíos fueron los que estuvieron dispuestos a dar la vida para seguir siendo judíos.
Purim representa la fragilidad constante a la que el judío como pueblo y como individuo se vio expuesto durante siglos de exilio, siempre con la supervivencia en tela de juicio, pero con fe y autodeterminación a pesar de estar en desventaja.
Por eso Purim será recordada en la Era Mesiánica, cuando estemos cómodos en el paraíso terrenal disfrutando de total libertad, con la posibilidad de vivir nuestro judaísmo en forma libre en nuestra tierra, va a ser sorprendente recordar que en algún momento ser judío implicaba poner en riesgo tu vida y tu existencia, pero que valió la pena todo ese esfuerzo.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
Los personajes de la historia de Purim cobran vida en esta breve entrega del milagroso relato. Viendo la mano de Di-s oculta detrás de toda la intriga palaciega.
Di-s dice a Moshe que reciba de los Hijos de Israel aceite de oliva puro para la “llama eterna” de la Menorá que Aarón deberá encender todos los días..
El hombre es la única criatura vestida, es el único ser que se viste no solo para buscar calidez y protección, sino también para mejorar e incluso transformar verdadera identidad.
Notemos la paradoja: eran innovadores, pioneros, vanguardistas, creadores de nuevas formas de expresión, estaban llenos de nuevas ideas, además rompieron el molde, cambiaron el paisaje y se aventuraron hacia lo desconocido. Pero sus vidas eran lo opuesto, estaban llenas de rutinas y rituales.
Los descendientes de los primeros judíos griegos se conocen como romaniotes. A ellos se unieron los sefardíes de habla ladina.
Iom haKipurim (el Día del Perdón) es también llamado así porque es un Iom k´Purim, “un día como Purim”.
Ella da vueltas por la habitación como un león enjaulado. Tiene la espalda encorvada por el peso del mundo.
No había ninguna Meguillah a la mano para realizar la lectura. Aunque había algunos sonidos estridentes, pero no provenía de niños jugando con sus matracas. No había música para bailar, y nadie estaba de ánimo para bailar tampoco...