Estimados lectores:

El título de nuestra parashá es Jaiei Sará, “la vida de Sará”, y sin embargo comienza relatando su fallecimiento. A primera vista parece una contradicción, porque el título no coincide con el contenido del relato. Pero justamente ahí se encuentra la enseñanza: en una persona común, la vida termina con el último suspiro; en cambio, en el caso de los tzadikim, las personas justas, la muerte no es una limitación, sino todo lo contrario. El legado del justo se amplifica y se valora aún más después de su partida.

En Sará esto se refleja claramente en Rivká, la esposa de su único hijo Itzjak, quien continuó las tres bendiciones que heredó de su suegra: la nube de la Shejiná que reposaba sobre la tienda, las velas de Shabat que permanecían encendidas de semana a semana y la bendición en la masa (jalá).

En estos momentos, mientras participamos en la sede central de Jabad del Congreso Internacional de Shlujim del Rebe, el famoso kinus, y observamos a miles de rabinos llevando las enseñanzas del Rebe a todos los rincones del mundo, es imposible no pensar en esta idea: un tzadik está aún más presente después de su desaparición física. La visión y el legado del Rebe continúan expandiéndose con fuerza.

El mensaje del Rebe está más vivo y vigente que nunca, transmitido a través de sus shlujim, porque como enseña el Talmud, “el emisario es como la misma persona que lo envía”.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy