Esta semana leemos en la Torá sobre la reunión de Iacob con Eisav, después de años de estar distanciados los hermanos se reúnen en los limites de la tierra de Israel, y contra de todo pronostico se funden en un abrazo y se separan pacíficamente. En esta reunión, Iacob preparado para lo peor oculta a su familia de Eisav en diferentes grupos, y a su hija Dina la oculta en la tienda para que Eisav no se viera atraído por ella y la desee como esposa.

Los comentaristas dicen que Iacob fue castigado por esta acción, y su hija fue tomada como concubina por el príncipe de Shejem, ya que el se la negó a su propio hermano perdiendo con ello la posibilidad de influenciar a Eisav a retornar al buen camino.

Podemos aprender una gran lección de este episodio. Eisav que le había jurado matarlo, igualmente Iacob debía preocuparse de traerlo nuevamente al buen camino incluso si era necesario darle a su hija como esposa para lograr ese cometido.

En nuestros días hay muchos hermanos que debemos acercar, que deambulan sin rumbo, en incluso muchas veces estamos distanciados de ellos, pero es nuestro obligación usar todos nuestros recursos disponibles para acercarlos.

Este lunes es 19 de Kislev, día de la liberación del primer Rebe de Jabad de la cárcel zarista, en su afán de difundir el jasidismo el Alter Rebe fue falsamente acusado, y con grandes milagros pudo encontrar la libertad.

Pero paralelamente a la acusación del gobierno, pendía sobre el una acusación celestial, había difundido secretos divinos que no debían ser revelados a las grandes masas. El se defendió con la siguiente parábola:

Un príncipe se encontraba muy enfermo, para salvarlo era necesario pulverizar el costoso diamante de la corona del rey. Sin dudarlo así lo hizo el rey, lógicamente que en el proceso se desperdicio algo del diamante, pero todo era irrelevante con tal de salvar a su hijo. Con esta parábola se anulo el decreto celestial y se le autorizo difundir a todo el mundo los secretos del jasidut.

A veces es necesario hacer grandes sacrificios para hacer salvar a un hijo o un hermano.

¡Shabat Shalom!

Eli Levy