Estimados Lectores:

Esta semana leemos en la Tora al final de nuestra Perasha, la historia de Iosef en la cárcel junto, en la cual interpreta los sueños de los ministros, al ministro de la bebidas Iosef interpreto positivamente su sueño y le predijo la libertad en tres días, Iosef le pidió que al salir intercediera ante el rey en su favor para lograr la libertad. La Torá nos cuenta que el ministro olvido por completo su compromiso con Iosef, y estuvo en la prisión unos años más.

El fue castigado por depositar su confianza en un hombre y no en Di-s. Pero cuando analizamos su situación ¿Qué debería haber hecho Iosef? El busco todo recurso posible para poder salir de la cárcel, ¿Por qué fue entonces castigado?

Hay un sutil diferencia pero esencial, que podemos aplicar en todos los aspectos de nuestra vida. El secreto es lograr balance entre la bendición divina y el recipiente que usamos para recibirla. En el trabajo y los negocios esto se puede ver claramente, uno muchas veces deposita toda la fe en ese próximo negocio, en esa interesante transacción que con gran inteligencia logramos realizar y nos vamos olvidando que en realidad la base y la raíz de todo el sustento es la bendición de Hashem.

Esta fue la falla de Iosef, el vio en el ministro egipcio a su salvador y se olvido que la salvación en realidad es de Hashem, el ministro o quien sea, son puramente circunstanciales.

Debemos aprovechar todos lo recursos que tenemos a nuestro alcance pero nunca olvidar que todo en realidad surge de Hashem.

Pdta: Este Sábado a la noche ya comenzamos la festividad de Janucá, no olviden encender las velas, siempre después de la salida de las estrellas.

Rabino Eli Levy

¡Shabat Shalom!