D-os quiere que entendamos lo más claramente posible los objetivos de nuestra misión Divina y los métodos por medio de los cuales Él quiere que la llevemos a cabo, ya que esto nos ayuda a cumplirla de una manera más entusiasta. Fue por eso que Moisés pensó que era apropiado enviar exploradores para espiar cómo sería la mejor manera de conquistar la tierra. De esta forma, el pueblo estaría más entusiasta por entrar y conquistarla.
El error de los espías consistió en ir más allá del alcance de su misión y sacar conclusiones. Moisés sólo les pidió que vieran cómo se debería conquistar la tierra, no si podían conquistarla.
La lección que aprendemos del error de los espías es que incluso cuando empleamos nuestro propio entendimiento para cumplir nuestra misión Divina, debemos tener en mente que lo estamos haciendo porque D-os lo quiere, que lo estamos haciendo por Él. De esta forma, podemos estar seguros que estamos usando el intelecto sólo para llegar a la verdad objetiva, en vez de usarlo para darnos evidencias que apoyen alguna agenda subjetiva consciente o inconsciente.1


Di-s estuvo de acuerdo. También Di-s estuvo de acuerdo con el Adversario para tentar a Job. Es un hecho, indiscutible, que somos puestos a prueba y fallamos y más fallamos cuando se nos imponen tareas más allá de los límites de nuestro alcance. Caleb y Josué sí cumplieron su misión. Pero la lección es advertirnos de los errores de los espías y que debemos estar seguros de lo que Di-s quiere.
Para que esta lectura me sea de utilidad necesito traerla a mi vida personal y así discierno que puedo identificarme con los espías o con Caleb y Josué. Josué es el epítome de los que tienen éxito en la vida. Los de a pie somos los espías que vemos moros con tranchetes en lugar de ver la simple realidad. Magnificamos las cosas; lo pequeño lo vemos grande y relatamos lo que traemos en el subconsciente.