El versículo de Job enseña: “El hombre nació para esforzarse”1. El Rebe entendió este versículo no solo como una máxima de cómo se supone que el hombre debe vivir idealmente, sino también como una verdad esencial sobre la naturaleza humana.
En la década de 1970, muchos movimientos alternativos estaban en auge en los Estados Unidos, cautivando las mentes y los corazones de los jóvenes estadounidenses. Sintiéndose sofocados por el arribismo, el materialismo y el consumismo furioso de la generación de sus padres, estos jóvenes enérgicos se sintieron atraídos hacia enfoques que prometían armonía interior y satisfacción en lugar de lujo y fama.
El Rebe consideró estas tendencias como el estallido apasionado de almas intransigentes que se negaban a resignarse a una vida banal centrada en el éxito material. Trabajó sin descanso para ayudar a estos buscadores a encontrar lo Divino, y con frecuencia expresó su esperanza de que no terminaran su búsqueda con una frustrada decepción. Sin embargo, en un amplio discurso pronunciado en 1979, el Rebe criticó un sentimiento equivocado que prevalecía entre ellos.
Algunas de las doctrinas que atraían a los jóvenes adeptos abogaban por que para alcanzar verdaderamente la paz interior uno debía liberarse de todas las tensiones del trabajo, volver a la naturaleza y vivir en un estado de trascendencia meditativa y quietud emocional imperturbable.
Al abordar este fenómeno, el Rebe comenzó señalando que los Patriarcas eligieron ser pastores para escapar del ruido de la ciudad y conectarse con Di-s2, indicando el valor de un retiro ocasional del bullicio de la ciudad. Además, enfatizó que aquellos que necesitan curación terapéutica pueden beneficiarse significativamente de tales retiros, siempre que sean “kasher” y no incluyan vestigios de prácticas idólatras orientales. Sin embargo, como una forma de vida para todos, continuó enfáticamente, este definitivamente no es el camino hacia una salud mental duradera:
El versículo enseña que “el hombre nació para esforzarse”. Para que una persona se mantenga mental y emocionalmente sana, debe esforzarse y sentir la sensación de trabajo y logro. El Talmud nos habla de los porteadores de [la ciudad babilónica de] Majoza, que cuando no podían hacer su trabajo de llevar cargas, se enfermaban3. Lo mismo es cierto para todos nosotros: Di-s nos creó de tal manera que para estar emocionalmente bien debemos estar involucrados en una actividad productiva4.
La actividad productiva –ya sea un empleo, un negocio, un trabajo voluntario, un curso de estudio o la crianza de una familia– no debe verse como una mera capitulación a las exigencias prácticas de la vida.
No es un obstáculo para la paz interior a quitarse de encima tan pronto como las circunstancias lo permitan, sino más bien un componente importante de nuestra salud psicológica.
Esta necesidad es aún más pronunciada a medida que uno avanza en edad. En respuesta a un hijo que expresó su decepción de que su madre necesitara trabajar en sus años dorados, el Rebe escribió la siguiente nota:
Por supuesto, no todas las ocupaciones son iguales, pero en principio, es importante en especial a esa edad hacer un esfuerzo para estar ocupado en alguna forma de trabajo. Esto ayuda a alejar la mente de diversas dolencias, y vemos claramente cómo el trabajo (compatible con la fuerza física de uno) es una de las necesidades críticas para el bienestar de una persona5.
A veces, la solución a los problemas emocionales puede residir en efecto en el apuntalamiento de las áreas ocupacionales de la vida.
“Después del placer de nuestro encuentro”, se lee en una carta a un padre y hombre de negocios californiano, deseo agregar aquí por escrito algunos pensamientos que, por razones obvias, no quise expresar en presencia de otros, es decir, en lo que respecta a su hijo...
Creo que la mejor ayuda que se le puede dar a su hijo, en general, es lograr que trabaje.
Sólo debo añadir que, en vista de que esto supondría un cambio en el modo de vida de su hijo durante un período de tiempo, sería bueno que su empleo, al menos en la primera etapa... no le imponga demasiada responsabilidad, para que no se asuste ni se desanime por ello.
Si es el tipo de trabajo que él podría considerar inferior a él, se le podría explicar que es sólo un comienzo, y temporal, y, de hecho, el primer paso hacia el progreso. Es bien sabido que aquí, en los EE.UU., las personas en la cima a menudo se enorgullecen del hecho de que se abrieron camino desde la base de la escalera. Después de que se adapte a una ocupación a tiempo parcial de varias horas al día, probablemente se lo podría inducir a trabajar medio día y, a su debido tiempo, a un trabajo a tiempo completo.
No hace falta decir que lo anterior es además de lo que hablamos: la importancia de que sienta que sus padres y amigos tienen plena confianza en él6.

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