Al estudiar la correspondencia del Rebe, uno lo encuentra repetidamente recordándole a la gente el dicho de la Torá: “Sirvan a Di-s con alegría”1.
El mero hecho de saber que estar contento es un imperativo Divino puede tener un profundo impacto. A veces, parece por las cartas, es específicamente el llamado superior de la alegría lo que puede motivar a una persona a elevarse por encima de sus pensamientos depresivos y, no obstante estos, elegir la felicidad.
“Ante todo”, concluye una carta a un joven profundamente perturbado por su estado espiritual,
debe vivir de una manera de “servir a Di-s con alegría”. Cuando se pregunta “¿cómo puedo ser feliz conociendo mi estado [espiritual]?”, recuerde la enseñanza del sagrado Tania que afirma: “no se debe templar la alegría del alma con el abatimiento del cuerpo”2 y todo tiene su debido tiempo. Y cuando usted persiste, con una voluntad fuerte, en el servicio de la alegría, encontrará el éxito3.
Puede resultar fácil quedar atrapado en el pensamiento de que estar deprimido o amargado conlleva algún tipo de virtud. Podríamos decirnos a nosotros mismos que ser pesimista es un signo de carácter superior. La Torá enseña una perspectiva diferente.
“Por favor, exprese mi sorpresa a [nombre omitido]”, dice una carta,
que parece que él aún no ha abandonado su método de servir a Di-s específicamente con la melancolía. Por qué este método está fuera de discusión no requiere explicación, ya que el versículo enseña claramente: “Sirvan a Di-s con alegría”. Esto debería resultarle especialmente claro a alguien que pertenece a la comunidad jasídica, como el Baal Shem Tov [el fundador del movimiento jasídico, 1698-1760] nos enseñó acerca de servir a Di-s específicamente con alegría4.
Avraham Shlonsky fue un escritor, poeta y lingüista, considerado uno de los padres del hebreo moderno. Habiendo crecido en la Europa de entreguerras, sus primeros escritos reflejan el optimismo de principios del siglo XX, y sus primeros poemas están llenos de descripciones evocadoras de nuevos comienzos e ideas revolucionarias. Sin embargo, a medida que envejecía, su poesía asumió un tono más oscuro.
Durante una estancia de un año en París, Shlonsky llegó a reconocer el aislamiento silencioso que se extendía bajo la cacofonía de la modernidad, y estuvo expuesto a los horrores del Holocausto en una visita posterior a la Europa de posguerra. Estas experiencias dieron lugar a dolorosas expresiones de alienación, dolor y terror en su poesía. Por ejemplo, un verso sobre París:
Gritarás...
Y la metrópolis aullante silenciará tu alarido
con su aprisionador tumulto. Solo el oído de un extraño notará el clamor desde la prisión.
Uno más:
Entonces en la noche peregrinaré a ti vieja torre Eiffel/oscuridad
rezar por radio
al amo del universo.
Gran parte de su obra posterior expresa cuestionamiento y duda, y sus colecciones finales están impregnadas de una nota lúgubre y trágica.
En honor a su septuagésimo cumpleaños, todos sus escritos y traducciones se recopilaron en un conjunto de diez volúmenes conmemorativos. Resulta que el último volumen incluyó sus traducciones de las obras de Shakespeare, la última de las cuales terminaba con un personaje diciendo estas palabras:
Al peso de este triste tiempo debemos obedecer, decir lo que sentimos, no lo que debemos decir. El más anciano es el que más ha dado; nosotros, que somos jóvenes, nunca veremos tanto ni viviremos tanto tiempo.
Luego, la obra instruye a los actores y músicos que reflejen el estado de ánimo sombrío y “salen con una marcha de muerte”. La traducción de Shlonsky de esta instrucción al hebreo, iotzim lekol neguinat ével, se convirtió en la línea final de toda la colección de sus obras.
Al disfrutar de una larga relación con el Rebe (tenía raíces jasídicas y en su infancia se vio profundamente influenciado por el padre del Rebe, que era su primo hermano), le envió sus libros como regalo. “Con gran placer”, terminó Shlonsky su carta al Rebe, “le envío estos diez volúmenes, los frutos de mi trabajo espiritual en el campo de la canción (original y traducción)”.
Tras felicitarlo por este hito y comentar sobre otras partes de sus obras, el Rebe concluyó su respuesta con lo siguiente:
Después de pedir sus disculpas, es lamentable que [la colección] concluya con [las palabras] iotzim lekol neguinat ével [“salen con una marcha de muerte”]. Si bien es solo la traducción de las obras de otro, no obstante, es desafortunado. Porque es el papel de cada individuo, y en particular el de un judío, y en especial de uno que ha tenido la suerte de crecer en un ambiente jasídico y de tener un profundo aprecio por él, cumplir la directiva de “sirvan a Di-s con alegría” en todos los detalles de su vida5.
Aunque no podemos saberlo con certeza, parecería que este comentario es más que un simple comentario editorial. Pareciera que el Rebe estaba tratando de recalcarle a Shlonsky que la obra de su vida debía culminar con una nota diferente, que no “salga con una marcha de muerte”, que encuentre dentro de sí inspiración poética en el espíritu de la alegría. Que pueda ver la alegría como un valor, uno judío y jasídico nada menos, que contiene profundidad y belleza sobre la que escribir y cantar. Y, contrariamente a las convenciones literarias, que lo vea como una forma poderosa de terminar una carrera.
Una respuesta a otra poetisa, Zelda Mishkovsky (véase el capítulo 4 para más información sobre ella), contiene conceptos similares de aliento. Mishkovsky era una persona humilde que, a pesar de haber experimentado significativa tragedia en su vida, nunca se resignó a la desesperación. Junto a muchos poemas que expresan tormento, sus escritos están llenos de un amor incesante por la vida, otras personas y Di-s. Por ejemplo, mientras la Segunda Guerra Mundial causaba estragos en la vida y el estado de ánimo de todos, ella escribió:
Veo alegría, particularmente hoy, en esta oscuridad aterradora, como la cosa más preciosa, como la cosa más moral. Deseo mucho encender en el corazón de mis alumnos, asustados por el miedo a la guerra, una alegría que los guarde de la desesperación... ¡Si tan solo yo tuviera suficiente amor, paciencia y calidez! Si tan solo pudiera enseñarles la alegría al ver una persona viva... que está moldeada con tanta fuerza y ternura... entonces la alegría de la vida los elevaría a los cielos estrellados, incluso en las profundidades de un sótano oscuro6.
Sin embargo, teniendo en cuenta las experiencias de vida de Mishkovsky, esto no siempre fue fácil. Su lucha por mantener su espíritu a menudo desbordaba en sus escritos. Por ejemplo, en un poema publicado en los años posteriores a la muerte de su esposo en 1970, escribió:
Y desperté y la casa estaba iluminada
– pero nadie estaba conmigo en la casa y semejante tristeza
y dolor.
¿No es la alegría del sol algo que ocurre a diario?
¿No hay montañas?
¿No hay fuego?
¡Oh!
La belleza es como un cuchillo al corazón.
En respuesta a una carta suya en 1977, el Rebe comenzó señalando lo especialmente oportuno del momento en que escribe. Era la víspera del Shabat del Cántico, que conmemora la canción que el pueblo judío entonó en el Mar de los Juncos cuando Di-s los salvó de los egipcios. Además, fue justo después del 15 de Shvat, el Año Nuevo Judío de los Árboles, y esta fecha tiene un significado adicional ya que “el hombre es como el árbol del campo”7. Además, estando poco después del día 15 del mes lunar, la luna ha alcanzado su total gloria y plenitud. El Rebe prosiguió deseando a Mishkovsky que encuentre la fortaleza para continuar su celebración literaria de la vida:
Con bendiciones para publicar (en un futuro cercano) libros adicionales de poemas/canciones [la palabra hebrea para ambos, poemas y canciones, es shirím], y que también sean canciones en espíritu [reflejando un estado de ánimo elevado, no abatido], y con bendiciones para alegría de vida, lo que se deriva de la Fuente de la vida y la bondad: Di-s todopoderoso8.
Un poema en su siguiente libro dice así:
En el reino del ocaso
incluso las espinas brillan intensamente.
De repente, las coronas se disuelven
y las espinas se vuelven espinas de nuevo y las montañas vuelven a su desnudez,
el atributo del juicio se expone
y emerge el esqueleto de la existencia.
Pero no morimos por miedo
porque la bondad de la noche está llegando
y el alma se remonta a una nueva apreciación del Creador.
Un modelo de la capacidad humana para aceptar el llamado de la alegría, sin importar las circunstancias, fue el gran sabio judío medieval Rabí Moshé ben Maimón (comúnmente conocido como Rambam o Maimónides, 1135-1204).
A la temprana edad de trece años, Maimónides se vio obligado a huir de su hogar en España y vagar indigente de ciudad en ciudad por negarse a convertirse al Islam. Después de establecerse finalmente en Egipto, en un período de dos años, su padre, su esposa y dos de sus hijos murieron en una plaga. Apenas pocos años después, su hermano menor, David, con quien estaba especialmente unido y que era su benefactor económico, se ahogó en el océano Índico en un viaje de negocios. De esta tragedia, Maimónides escribió: “El día que recibí esa terrible noticia caí enfermo... ¿Cómo debería consolarme? Él creció sobre mi regazo, era mi hermano, era mi alumno”9.
Y, sin embargo, a pesar de todo, las obras de Maimónides retratan un persistente enfoque optimista de la vida y el mundo.
Una carta a un hombre que evidentemente había experimentado dificultades combina esta lección de la vida personal de Maimónides con una enseñanza del sabio talmúdico, Rabí Elazar HaKapar (siglo II-III de la era común), de que “contra tu voluntad naces, contra tu voluntad vives, y contra tu voluntad mueres”10.
La carta comienza explicando cómo la afirmación “contra tu voluntad vives” implica la inevitabilidad del sufrimiento:
En general, entre la lista de cosas que son contra nuestra voluntad, nuestros Sabios también han incluido la afirmación “contra tu voluntad vives”, lo que indica que la vida no es una serie de placeres, ni experiencias pacíficas, ni siquiera dificultades menores.
Sin embargo, vemos claramente que, en gran medida, el efecto de nuestras experiencias de vida depende de cómo reaccionamos ante ellas. ¿Quién es un mejor ejemplo de esto que Maimónides, cuya vida estuvo externamente llena de infortunios, turbulencias, sufrimientos y tragedias, que el Misericordioso nos proteja, en mayor grado que la de una persona promedio? No obstante, internamente, mantuvo una visión muy positiva, en la lengua vernácula de hoy, optimista, de la vida, tal como se articula en su obra La guía para los perplejos11. Por otro lado, vemos a muchas personas que, aunque aparentemente exitosas en su vida externa, rara vez sienten alguna satisfacción interior...
Es difícil decirle esto a otra persona sabiendo por lo que ha pasado. Mi intención es solo guiarlo hacia algunas ideas en nuestra Torá que pueden aliviar el peso de su carga y calmar su espíritu, al menos en una pequeña medida, hasta que... Di-s hará brillar Su semblante sobre usted en todo lo que necesite12.
Concluyamos con una carta a una joven alentándola a tomar las riendas de su mente y a buscar la alegría de manera proactiva:
Incluso una breve reflexión revelará que este cambio [de la tristeza a la satisfacción] depende menos del mundo exterior de la persona que de la persona misma. Todos pueden encontrar ejemplos de individuos a su alrededor que ejemplifican esto para bien y para mejor.
Esto significa que incluso aquellos que hasta ahora han visto las cosas a través de una lente tenue tienen la capacidad, y por lo tanto la responsabilidad y el privilegio, de poner su mente en control, como dice el conocido dicho: “La mente gobierna el corazón”, y como el Alter Rebe [Rabí Shneur Zalman de Liadí, 1745-1812] agrega que “esto es innato, parte de nuestra naturaleza”13...
Esto cambiará su propio pequeño mundo en uno lleno de alegría y luz y, por extensión, transformará de manera similar su entorno y todo lugar al que tenga llegada. Y, en palabras del dicho conocido, la capacidad plena está ahí, ello solo depende de la voluntad14.
Bendición y saludos:
(Traducción libre)
Con la gracia de Di-s 4 de Jeshván, 5733 Brooklyn, N.Y.
Acuso recibo de su carta del 27 de Tishrei. Muchas gracias por darme a conocer las buenas noticias acerca de una mejora en los diversos asuntos sobre los que escribió en su carta. Esto sin duda fortalece la confianza de que también los demás asuntos mejorarán e irán de bien en mejor.
Con respecto a la cuestión de estar alegre, etc., seguramente cuando piense en profundidad en las bendiciones que Di-s le ha otorgado a usted y a su esposo, en especial tener buenos hijos, gozar de buena salud, etc., seguro que esto debería despertar verdadera alegría en su corazón.
En relación con la mención de su próximo cumpleaños, quiera Di-s conceder que su Mazal sea renovado en el año entrante, además de la bendición para un año bueno y placentero recibida en Rosh HaShaná.
Con bendición /M. Schneersohn/
En conclusión
La felicidad (o su falta) no es una consecuencia inevitable de las circunstancias de tu vida; es una decisión.
Este mundo siempre estará compuesto de bien y mal, de acontecimientos positivos y reveses estresantes. La vida nunca te dará solo razones para ser feliz, por lo que es tu enfoque lo que más importa.
Da un paso atrás y mira el panorama más amplio de tu vida, todos esos extraordinarios tesoros y bendiciones que se esconden a plena vista. Son mucho más importantes y duraderos que lo que falta temporalmente. Esos merecen mucho más tu atención.
Reflexiona sobre el llamado superior de “sirvan a Di-s con alegría”. No te obsesiones. Empuja tu mente y tu corazón hacia este objetivo alcanzable. Cuando decidas aceptar este llamado, sin importar tus circunstancias, descubrirás pronto que la felicidad está más cerca de lo que pensabas.
Sin embargo, incluso cuando encontramos satisfacción en nuestra vida presente, esto puede ser socavado por la ansiedad sobre el futuro.

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