El nuestro es un mundo donde puede haber un arco iris.

Al principio era un mundo que sólo recibía, pero no retribuía. Los habitantes no poseían nada. Vivían de la benevolencia de su Creador, hicieran lo que hiciesen, sin necesitar excusas; y por fin, simplemente morían. Y así era.

Con el Diluvio, este mundo fue recreado. La tierra fue limpiada y la atmósfera, purificada. Se transformó en un mundo capaz de recibir el sol que se vierte desde lo alto y refractario en muchos colores.

Se convirtió en un mundo donde un ser creado puede nacer, tomar el alma, el cuerpo, la porción del Universo y todo el sustento que el Creador le obsequie. Puede usarlo, hacer algo con ello, y fuego devolverlo, diciendo: "Mira lo que logré con lo que me diste".

Y así, D-os prometió que no volvería a destruir el mundo, jamás. Pues si los habitantes se vuelven a equivocar, pueden retornar y limpiar sus propios errores.