Quien regresa de la oscuridad debe traer algo de ella consigo y transformarla en luz. Debe aplicar su experiencia para escalar más y más alto y con mayor energía.

Por consiguiente, quien regresa de la distancia es más grande que aquél que se mantuvo siempre cerca. Lo importante no es tanto dónde te encuentras, sino con qué ímpetu te mueves y en qué dirección.