La Torá relata que Pinjás, nieto de Aarón el Sumo Sacerdote, detuvo una plaga al ejecutar de forma dramática al jefe israelita Zimrí y a la princesa midianita Cozbi, quienes cometían un acto de pecado en público. Como recompensa, Di-s declaró:

Pinjás, hijo de Elazar, hijo de Aarón el sacerdote, ha apartado Mi ira de los hijos de Israel, al mostrarse celoso por Mi causa en medio de ellos, y no he destruido a los hijos de Israel con Mi celo. Por tanto, dile: “He aquí, le doy Mi pacto de paz. Será para él y para sus descendientes después de él, un pacto eterno del sacerdocio, por cuanto tuvo celo por su Di-s e hizo expiación por los hijos de Israel.” 1

Este briti shalom, literalmente “Mi pacto de paz”, es una promesa divina única que se le otorgó a Pinjás. ¿Cuál es su significado y propósito? A continuación, exploramos distintas interpretaciones propuestas por generaciones de comentaristas.

Un gesto de gratitud

Rashi comenta de forma algo críptica, interpretando esto como una expresión de gratitud divina. “Así como una persona debe agradecimiento y favor a quien le hace un bien, aquí Di-s le expresó a él [Pinjás] Sus sentimientos de paz.” 2 Según esta lectura, no se trata de un pacto literal de paz, sino de una manifestación del aprecio de Di-s, que se expresa luego en el pacto del sacerdocio mencionado en el siguiente versículo.

(Pinjás no se convirtió en sacerdote cuando su abuelo Aarón fue designado como Sumo Sacerdote. El sacerdocio se transmitía de padre a hijo entre aquellos nacidos después del nombramiento. Pinjás, sin embargo, había nacido antes y por eso no lo recibió automáticamente.)

Protección contra la venganza

Según Ibn Ezra, el pacto de Di-s garantizaba que Pinjás viviría en paz, protegido de quienes se sintieran ofendidos por su acción justiciera. Pinjás había matado a Zimrí, un príncipe de la tribu de Shimón, y a Cozbi, una princesa midianita, lo cual podría haber provocado la ira de sus respectivas tribus y aliados. La promesa divina de paz fue una garantía de que ningún familiar vengativo lo dañaría. 3

Bejor Shor 4 y Jizkuní 5 sostienen esta misma idea, subrayando además que Di-s respaldó públicamente a Pinjás, legitimando su acción para que la comunidad no lo viera como un asesino. De hecho, el Talmud cuenta que algunos israelitas inicialmente murmuraron contra él por haber matado a un líder tribal, hasta que la recompensa divina dejó claro que Pinjás actuó en defensa del honor de Di-s. 6

Preservar la paz interior y la compasión de Pinjás

Rabí Naftalí Tzví Iehudá Berlín, conocido como el Netziv, interpreta el pacto como una protección para el carácter de Pinjás. Señala que un acto violento, incluso cuando se hace con celo por una mitzvá, puede afectar la naturaleza de la persona y volverla cruel. Pinjás, tras matar con sus propias manos a dos personas, podría haberse vuelto insensible. Por eso, explica el Netziv, Di-s lo bendijo con “la cualidad de la paz” como contrapeso. 7

Paz mesiánica

El Midrash declara:

Reish Lakish dijo: Él es Pinjás, él es Eliahu. Di-s le dijo: Tú hiciste la paz entre Mí y los Hijos de Israel — así también en el futuro traerás la paz entre Mí y ellos, como está dicho: “He aquí, yo les envío al profeta Eliahu.” 89

Así, la promesa de paz implica que Pinjás, identificado con el profeta Eliahu, regresará en el futuro como el heraldo de la era mesiánica.

Paz frente al ángel de la muerte – Longevidad extraordinaria

Rabí Ovadia Sforno ofrece una interpretación impactante: “Mi pacto de paz” significa paz con el ángel de la muerte, es decir, inmunidad ante una muerte prematura. Sforno destaca que Pinjás vivió una vida excepcionalmente larga, más que cualquiera de su generación. Señala que Pinjás seguía oficiando como sacerdote en tiempos de la batalla de Guivá 10 —mucho después de la época de Iehoshúa— e incluso posiblemente en los días de Iftaj, 11 lo que indicaría que vivió cerca de 300 años. Esta longevidad roza la inmortalidad, y por ello Sforno cita el Midrash que dice “Eliahu es Pinjás,” 12 es decir, que Pinjás nunca murió, sino que vive como el profeta Eliahu. 13

Unidad del cuerpo y el alma

El Rebe lleva esta idea un paso más allá, entendiendo la frase “Mi pacto de paz” como una alusión a la unidad entre cuerpo y alma. Esto se ve claramente en el profeta Eliahu, cuya alma nunca abandonó su cuerpo: ascendió al cielo con su cuerpo físico. 14 Esto fue posible porque había refinado por completo su cuerpo, convirtiéndolo en un recipiente de santidad, al punto que no fue necesario que muriera ni fuera enterrado. Su cuerpo físico podía recibir revelaciones espirituales directamente. 15

Unión de almas

En un sentido similar, una enseñanza atribuida al Baal Shem Tov, registrada por su discípulo Rabí Iaakov Iosef de Polnoye, interpreta “paz” como integración y plenitud a nivel del alma. Señala que los dos hijos justos de Aarón, Nadav y Avihú, murieron prematuramente y sin hijos, y que según la Cabalá eran “dos mitades de una sola alma” —incompletos por no haber tenido descendencia.

Según el Zohar, cuando Pinjás mató a Zimrí y Cozbi, las almas de Nadav y Avihú se unieron en él. 16 Así, Pinjás se convirtió en shalem (completo), con dos almas en un solo cuerpo. Basado en esto, el Baal Shem Tov interpreta la promesa divina “He aquí, le doy Mi pacto de paz” como una expresión de plenitud, mediante una fusión de almas.

En la Cabalá, el atributo divino de Iesod (Fundamento) es apodado “Paz”, porque une los mundos espirituales (conectando las sefirot con el mundo inferior). Pinjás es comparado con el tzadik (justo) que, como Iesod, “une todos los atributos” y reúne lo que estaba dividido.

Al recibir las energías de Nadav y Avihú, Pinjás sanó una división — “no había paz entre ellos, pero Pinjás rectificó esto cuando se le dio el pacto de paz, para unir sus almas en un solo cuerpo.” 17