Ser consciente de la presencia de Di-s hace más que aliviar la soledad.

Cuando realmente sabes y sientes que no estás solo, cuando internalizas que el Amo del universo, el benévolo Creador de todas las cosas, está eternamente contigo, eso puede transformar todo tu enfoque de la vida. La forma en que te mueves por el mundo y participas en la sociedad adquiere un espíritu diferente.

Las frágiles vulnerabilidades tan inherentes a la condición humana (las inseguridades, los miedos, la necesidad de impresionar) se ven significativamente disminuidas. En su lugar, emerge una serena confianza. Es importante destacar que, como el Rebe solía enfatizar, esta columna vertebral saludable no se manifiesta en arrogancia hacia otras personas1. Hace que tú y los demás se sientan tranquilos al navegar por la vida con fuerza, intrepidez y bondad.

A continuación, algunos ejemplos.

Con la cabeza en alto

1927 fue un año violento en la Rusia soviética. Stalin había consolidado su control del poder, superando a sus rivales por el dominio absoluto del Partido Comunista. En febrero, se aprobó el infame Artículo 58, que autorizaba el enjuiciamiento de cualquier sospechoso de actividades contrarrevolucionarias, y la eliminación salvaje de todos los “enemigos del pueblo” estaba en pleno apogeo. Para la comunidad judía, esto significó la destrucción de siglos de infraestructura judía construida con esmero.

El 15 de junio, después de la medianoche, las autoridades allanaron la casa de Rabí Iosef Itzjak Schneerson (el sexto Rebe de Lubavitch, 1880-1950) que dirigía una red clandestina de vida judía. Lo llevaron a la prisión Spalerno, un centro conocido por sus ejecuciones al por mayor, tortuosos interrogatorios y sádica crueldad. Desde el primer minuto de su arresto, desataron contra Rabí Iosef Itzjak todo el alcance de su brutalidad física y su abusiva manipulación mental.

En un diario que escribió un año después de su encarcelamiento, registró lo que pasó por su mente a su llegada a Spalerno:

¿Qué está pasando ahora en nuestro hogar?, pensé.

Esta pregunta me abrumó. Conociendo a fondo el carácter, la naturaleza y el comportamiento de cada individuo, pude imaginar el cuadro general-

Las lágrimas de mi honorable madre. El rostro pálido y aprensivo y la profunda angustia interior de mi esposa, y su llanto silencioso. Los corazones rotos y el terror de mis desconcertadas hijas... Y quién sabe qué está pasando con todos nuestros amigos, los jasidím. ¿Cómo están? Esta imagen se extendió sobre mí y un arroyo brotó de mis ojos. Lágrimas calientes rodaron por mi rostro. Todo mi cuerpo temblaba...

¡Basta de deliberaciones! Estas palabras relampaguearon en mi mente e iluminaron mis pensamientos como un rayo: ¿Qué hay de Di-s? Es cierto, soy un hijo, soy un esposo, soy un padre, soy un suegro, amo y soy amado; todos ellos dependen de mí, pero yo y ellos, a su vez, dependemos de Di-s quien habló y creó el mundo...

En ese momento me liberé del fango y el pavor de mi situación. Ascendí a los cielos estrellados con pensamientos más allá de los confines de la existencia física finita. Me sentí fortalecido por la fe pura y la confianza absoluta en el Di-s viviente...

Estos pensamientos revitalizaron mi espíritu y me fortalecieron inmensamente. Olvidé mi situación actual y me senté en completa calma. Mis pensamientos comenzaron a tranquilizarse... Llegué a la firme resolución de ser fuerte y valiente, sin miedo. Hablar con voz clara y hacer caso omiso a lo que me rodea. Esta resolución decidida elevó mi ánimo y mi respeto por mí mismo. Me senté como si estuviera en un jardín, o paseando con la brisa. La luz del sol iluminó la pared blanca que tenía enfrente...2

Cincuenta años después, el Rebe (yerno y sucesor de Rabí Iosef Itzjak) compartió este relato con una mujer que expresó que estaba sola:

Quiero responder a lo que escribió que está sola. A menudo escuchábamos de mi santo suegro, de bendita memoria (cuyo quincuagésimo aniversario de liberación [de la prisión soviética] hemos celebrado esta semana...), que uno nunca está solo; el Todopoderoso Di-s supervisa a todas y cada una de las personas individualmente, incluso en los detalles más pequeños de su vida...

En el diario que escribió sobre su encarcelamiento, mi suegro describe cómo esta idea (que el Creador y Conductor del universo vela por cada uno individualmente) le dio la fuerza y el coraje para alzarse por encima de la desesperanza incluso estando en una prisión horrible, en una situación terrible... Y esto lo fortaleció para soportar todos los interrogatorios y sufrimientos con la cabeza en alto y con orgullo.

Su intención al poner por escrito estos recuerdos, que pidió que se publicaran, era que cada individuo [que los leyera] aprendiera de él y actuara de manera similar en su propia vida. Y aunque ¿quién puede compararse con su exaltada personalidad... no obstante, después de habernos concedido un ejemplo vivo y allanar el camino para nosotros, ahora esto es accesible a cada uno en su propia situación personal. Sobre todo porque las dificultades que enfrentamos en nuestras vidas no se comparan con el tipo de adversidad que él superó3.

No temeré

En algún momento del primer milenio antes de la era común, un joven rey David compuso lo siguiente, mientras se ocultaba de enemigos mortales en el desierto de las colinas de Judea4:

“Di-s es mi pastor; no me faltará... Aun cuando ande en el valle de las tinieblas, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo... Sólo bien y bondad me seguirán todos los días de mi vida” (capítulo 23 de los Salmos).

En 1968, una mujer le escribió al Rebe que estaba extremadamente ansiosa por otras personas y por lo que aquellas pudieran estar diciendo sobre ella. Además de aconsejarle que tomara pastillas contra la ansiedad si se las recomendaba un profesional, el Rebe sugirió:

Estudie el capítulo 23 de los Salmos hasta que esté bien versada en su contenido (no necesariamente las palabras exactas; y tampoco importa en qué idioma lo estudie)... En el futuro, no preste atención en absoluto si alguien habla de usted; ni siquiera le pregunte al respecto [es decir, si hablaron de usted]. Porque (como se afirma en el capítulo de los Salmos) “Di-s está contigo” y “solo bien y bondad le seguirán”. En consecuencia, nadie en absoluto puede, Di-s no lo quiera, tener poder sobre usted5.

En una nota personal, una vez conocí a alguien que vivió toda una vida con estas palabras del rey David.

Fue en una festividad jasídica hace unos años. Unos amigos y yo, todos adolescentes, llamamos a la puerta de una casa modesta en un pueblo israelí. Allí, habíamos oído, vivía alguien digno de ser escuchado.

Un anciano bajito y vibrante abrió la puerta. “Vengan, entren”, dijo. “En una noche especial como esta, quiero que se sienten conmigo”. Nos invitó a buscar asiento alrededor de una pequeña mesa de comedor, sobre la cual descansaba un manuscrito jasídico abierto. “Este es el discurso jasídico que estoy en medio de memorizar”, dijo, de la manera en que uno hace una charla trivial sobre los eventos del día con un nuevo amigo.

Su nombre era Avraham Lison. Tenía 92 años.

Lison nació en 1922 en el seno de una familia jasídica en Ponevezh, Lituania. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, su infancia dichosa llegó a su fin, y a los 17 años se vio obligado a escapar de Lituania solo. Durante años deambuló solo por el interminable territorio ruso, tratando de dejar atrás el avance alemán, el incesante bombardeo de la Luftwaffe y el hambre generalizada. Mientras tanto, toda su familia fue masacrada por los nazis. Después de que terminó la guerra, logró llegar finalmente a Israel, donde estableció una familia numerosa.

“Niños”, nos dijo en ídish, “he visto un par de cosas en la vida, y quiero decirles algo: el dinero va y viene. El honor va y viene. Todo se lo lleva el viento. Lo único que perdura contigo para toda la vida es un poco de pnimiut6, un poco de profundidad de espíritu. Y esto lo pueden conseguir trabajando duro para internalizar las enseñanzas de nuestros Rebes.

“Cuando yo fui al Rebe, sentí el aura del Paraíso; sentí qué significa vivir una vida apasionada concientizada de la benévola presencia Divina”.

Luego nos enseñó una canción. La tonada era una antigua melodía jasídica. Pero él la había fusionado con las palabras hebreas originales del rey David. Cerró los ojos y cantó:

“Incluso cuando ando en el valle de las tinieblas,

Ayayay...

No temeré, porque Tú estás conmigo.

Ayayayay...”.

Cuando miré su rostro, vi una pequeña lágrima en el rabillo del ojo.

“Okey, niños, no me siento tan bien y ustedes también necesitan dormir. Esto fue rejuvenecedor. Estén bien y sean jasidím”.

Dos semanas después, me topé con él en la sala lateral de una sinagoga. Su bicicleta, que montó hasta sus últimos días, estaba estacionada justo afuera. Yo quería volver a escuchar esa canción, y le pregunté si tal vez podía cantarla para mí.

“Claro”, dijo. Cerró los ojos y cantó con todo su corazón:

“Incluso cuando ando en el valle de las tinieblas,

Ayayay... No temeré, porque Tú estás conmigo.

Ayayayay...”.

Cuando terminó de cantar, levantó la vista y me dijo con naturalidad: “Cada vez que me siento en peligro, ya sea un peligro físico o uno espiritual, me canto esta canción a mí mismo y esta me calma. Di-s siempre está conmigo, me lo recuerda. No tengo nada que temer”. Luego se subió a su bicicleta y se alejó.

Tú puedes hacer grandes cosas

Una última historia: Cuando era un joven estudiante rabínico en la década de 1970, Benzion Milecki viajó de Australia a Nueva York para estudiar bajo la tutela del Rebe. Al igual que muchas personas de poco más de veinte años, Milecki tenía varios dilemas espirituales sobre los que quería recibir el consejo del Rebe. Uno de ellos era su falta de confianza en sí mismo.

“A lo largo de mis años escolares, mis profesores escribían en mis boletines de calificaciones que no tenía suficiente confianza en mí mismo; que no apreciaba lo suficiente mis talentos”, recordó Milecki.

“Esto continuó durante mi adolescencia. No es que me sintiera inadecuado o débil; en mi propia vida personal era una persona de alto rendimiento, que establecía metas y las perseguía con éxito. Pero yo era introvertido. Me percibía a mí mismo como un pequeñín que hacía cosas pequeñas en su propio mundo privado. No me consideraba alguien que pudiera hacer que sucedieran grandes cosas en el gran mundo.

“En 1977 tuve finalmente la oportunidad de obtener una largamente esperada audiencia privada con el Rebe. En la nota que le entregué, escribí sobre mi falta de confianza en mí mismo.

“El Rebe me dijo: ‘Con respecto a tu falta de fe en ti mismo, estudia el comienzo del capítulo 41 del Tania, donde dice que tal como te mira una persona, así también te mira Di-s a ti’.

“‘Este pensamiento’, continuó, ‘te dará la confianza que necesitas. Úsalo para cosas buenas’.

“Esta audiencia me resultó transformadora. Salí sintiendo que podía volar. Como que podría lograr grandes cosas. Seguí eufórico durante muchos días después.

“Lo que me pareció más esclarecedor fue cómo interpretó el Rebe la constante ‘mirada’ de Di-s. En las enseñanzas jasídicas antiguas, este concepto se enseña principalmente como una meditación para inspirar temor al Cielo, como una advertencia para mantener el comportamiento bajo control. ¡Pero el Rebe me estaba enseñando que la ‘mirada’ constante de Di-s debe inspirar confianza! No estás solo en la vida. Di-s está ahí para ti, Se preocupa por ti, está a tu lado. Puedes sentirte empoderado. Puedes sentirte fuerte. Mi problema con la confianza básicamente me ha abandonado desde entonces.

“Incluso hoy, cuando en ocasiones experimento una pérdida de confianza, el centrarme en esa ‘mirada’ y esos momentos con el Rebe hace que mi confianza regrese”.

“Para ser honesto”, me dijo Milecki por teléfono, “las palabras son solo contenedores. El impacto transformador de esa audiencia privada estaba en la experiencia, en la forma en que el Rebe lo expresó, en la forma en que me miró cuando dijo: ‘tal como te mira una persona, así también te mira Di-s a ti’. Simplemente transcribir las palabras no capturará por qué ese encuentro me cambió”.

Le respondí que desafortunadamente estoy escribiendo un libro, que está hecho de, bueno, palabras... “Haz lo mejor que puedas”, respondió.

(traducción libre)

Con la gracia de Di-s

En los días de Selijot
200º Aniversario del Histalkut del Baal Shem Tov de bendita memoria
Brooklyn, N.Y.

Sr.
Saludo y Bendición:

Ante la proximidad de Rosh HaShaná, el comienzo del Año Nuevo, que traiga bendiciones a todos nosotros, le envío a usted y a los suyos mis mejores deseos de un buen año feliz, material y espiritualmente.

Con la bendición tradicional de כתיבה וחתימה טובה

Cordialmente
/M. Schneerson/

Recibí su carta del 6 de... y la anterior. Mientras tanto, mi respuesta fue recibida a la carta a su padre.

En cuanto a sus estados de ánimo y sentimientos de soledad, etc., sin duda no hay lugar para ello a la luz de las enseñanzas del Baal Shem Tov y el verdadero concepto de Divina Providencia que se extiende a cada individuo y en todos los aspectos de la vida. La toma de conciencia de esto debe infundir un profundo sentimiento de confianza y optimismo, y hará bien en reflexionar sobre este tema.

Confío en que haya aprovechado al máximo los días auspiciosos de la Época de Nuestra Alegría, para inspirarse e inspirar a otros en la medida más plena, y para extender esta alegría para que dure a lo largo del año.

Espero recibir buenas noticias de usted.

En conclusión

Sabe que nunca estás solo. El Amo del Universo siempre está a tu lado. ¡Él es tu amigo! Si alguna vez te sientes pequeño o solo dentro de nuestro mundo cavernoso e impersonal, o te enfrentas a la desalentadora noción de que todo lo que haces es, en el esquema más amplio de las cosas, inútil, medita en estos hechos simples: Di-s está contigo mientras negocias los desafíos de la vida, y todo lo que haces Le es importante, independientemente de cómo lo evalúa la gente. Él siempre está disponible para ti (incluso cuando la has fastidiado) y Su amor por ti es incondicional. Reflexionar regularmente sobre estos principios es construir una psique sana y una autoestima inexpugnable. En el siguiente capítulo exploraremos cómo esta perspectiva puede transformar tu percepción de tu propio papel en el mundo.