La vida puede encararse de dos maneras:
- a) Considerarla una cuestión de placer, en cuyo caso cada empeño debe estar dirigido a sacar el máximo provecho de la vida en términos de placer; y en cada situación buscar la salida más fácil.
- b) Considerar la vida como un desafío, y ayudar a hacer un mundo mejor en el que vivir, sobre todo porque la sociedad en la que vivimos dista de la perfección. En este caso, todo empeño debe dirigirse hacia este fin, incluso si significa el sacrificio de ciertos placeres personales, y aun si requiere una gran medida de continuo esfuerzo físico y mental.
Pero, de hecho, es este último enfoque el que ofrece el máximo placer – verdadero placer y gratificación 1 .
– Otoño de 1961
La Cabalá enseña que la tarea de la humanidad es transformar el mundo de ruptura a integridad, de oscuridad a luz, de piezas dispares a unidad Divina 2 .
El alma de cada persona desciende a este mundo para desempeñar un papel distinto en esta misión compartida. A cada persona se le asigna una parte del mundo para que la eleve y la santifique, comenzando por su propia mente y cuerpo 3 .
La Providencia orquesta que cada uno termine en el lugar exacto que se pretende exclusivamente para él 4 .
Y no hay piezas de repuesto en este plan cósmico.
Al igual que en una casa bien cuidada todo está en su lugar apropiado, para un propósito asignado, y no hay objetos aleatorios por ahí – lo mismo ocurre con el universo 5 .
Nada ni nadie está aquí por error. Todos tienen una función que ellos, y solo ellos, pueden cumplir.
En 1943, apenas dos años luego de escapar de una Europa en llamas y presenciar de primera mano la destrucción que la humanidad puede traer sobre sí misma, el Rebe escribió una carta de apertura para un calendario judío que estaba creando para los niños estadounidenses. Dirigiéndose a “Mi querido joven amigo”, el Rebe explicó que la tarea de un ser humano es trabajar activamente para hacer del mundo un lugar mejor y más brillante, y con ello “traer verdadera felicidad a nosotros mismos y al mundo que nos rodea”. La nota continúa:
Y que nadie diga: “¿Qué puedo hacer yo para ayudar en esta excelsa tarea?”. Porque este mundo es un gran palacio real, el palacio de Di-s, el Rey del universo, construido a partir de numerosas partes componentes, grandes y pequeñas. Incluso la partícula más pequeña del gran edificio dejaría un hueco si faltara. Cada uno de nosotros debe, por lo tanto, hacer su parte... Confiamos en que tú harás tu parte con todo tu corazón, y te deseamos éxito 6 .

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