El Rebe enfatizó constantemente la importancia, y la preferencia, de la “medicina preventiva”. Criticó los enfoques que se centran exclusivamente en el tratamiento de la enfermedad, la “medicina curativa”, en lugar de volcar recursos iguales a la consolidación de la salud estable, la prevención de enfermedades y sufrimientos desde un comienzo. Por lo tanto, un libro sobre la orientación del Rebe para el bienestar emocional no debe comenzar con los problemas, sino con la mentalidad y los hábitos que nos mantienen fuertes en primer lugar. Estos son los conceptos básicos que hemos explorado hasta ahora.

Sin embargo, nuestra presentación estaría profundamente incompleta si no abordamos también algunas de las dolencias comunes que experimentamos. En los siguientes capítulos exploraremos algunos aspectos específicos (descontento, preocupación, mal humor y autocrítica), así como métodos generales de afrontamiento útiles para todos los conflictos emocionales.

Pero antes de comenzar, es importante presentar un principio fundamental que informa muchas de las ideas que vendrán.

En una carta de 1959, respondiendo a los dilemas de una joven, el Rebe escribió lo siguiente:

Con respecto a su pregunta sobre el papel de su intelecto y sus emociones:

Tiene razón al pensar que no debe reprimir sus emociones. Más bien, como con todas las áreas de una persona, sus emociones deben activarse para que pueda alcanzar su máximo potencial.

Sin embargo, la actividad de sus emociones debe estar bajo la guía de su intelecto. Dicho de otra manera, en palabras de nuestros Sabios: “La mente debe gobernar el corazón”1. Esta enseñanza indica dos aspectos: 1. La mente debe gobernar. 2. El corazón debe estar ciertamente activo, pero bajo el dominio de la mente2.

Nuestras emociones pueden parecer estar más allá de nuestro control. Reaccionan instintivamente, emocionalmente, a los estímulos que nos rodean y dentro de nosotros. Nos hacen sentir molestos, preocupados o deprimidos, sin esperar demasiado nuestra aprobación.

Sin embargo, los maestros jasídicos enseñaron que “la mente gobierna el corazón”. Podemos redireccionar nuestro corazón, redirigiendo nuestra mente. Esto no significa volverse extremadamente cerebral o reprimir a la fuerza nuestras pasiones. Eso sería un grave descuido de la poderosa y hermosa gama de emociones con las que fuimos imbuidos a propósito. Lo que sí significa es que podemos utilizar la influencia innata de nuestra mente para encaminar nuestro corazón hacia sentimientos más saludables, mejores y más profundos.

Este enfoque jasídico fundamental sienta el tono para los próximos capítulos. Como veremos, la forma en que el Rebe aconsejó a las personas a prevalecer sobre las emociones negativas implicaba a menudo aplicarles una perspectiva consciente diferente.

Con esto establecido, prosigamos.