Rosh Hashana
Cambiar al humano por el animal
Estimados lectores:
Uno de los momentos centrales de la fiesta de Rosh Hashaná y la mitzvá principal es hacer sonar el Shofar. El primer recuerdo que tenemos de este cuerno de carnero, es aquel que quedó entrelazado al arbusto cuando Abraham, nuestro patriarca, lo intercambió por su hijo Itzjak.
En una época en la que eran comunes los sacrificios humanos, incluso sacrificar a los hijos para las distintas divinidades, el momento del sacrificio de Itzjak donde se pone a un animal en vez de un humano, es crucial y nos marca el camino espiritual a los descendientes de Abraham, Itzjak y Iaakov.
Debemos estar dispuestos a dar la vida por Di-s, pero en la práctica solo sacrificamos nuestra parte animal que se caracteriza por sus impulsos, deseos, ambiciones desmedidas, enojos y envidias.
Muchas veces nuestra parte animal choca con otro humano, y ahí podemos elegir entre degollar al animal o al otro, que pueden ser nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros amigos, nuestros padres o cualquier ser humano que se interpone entre nuestras pasiones animales egoístas.
El Shofar nos recuerda que al que debemos sacrificar es al animal, no al ser humano.
En estas vísperas de Rosh Hashaná les deseo a todos nuestros lectores, un año de salud, muchas bendiciones materiales, satisfacciones para poder servir a Di-s con tranquilidad y sin preocupaciones.
Que el 5784 nos encuentre más humanos y menos animales.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
Rosh Hashaná es el inicio del año. En ese día, Adam, el primer hombre, y Eva, fueron creados...
Al llegar a las palabras de una de las coplas finales, ´le koné avadav badin´,“Quien adquiere sus siervos a través del juicio”, se quebró la voz de Rabí Levi Itzjak y se quedó parado inmóvil. Su rostro se puso blanco como un papel y sus ojos parecían salirse de las órbitas.
Después de horas de intercambio de ideas, en un momento de epifanía, Wiesel se dio cuenta de por qué había venido a ver al Rebe. Él confesó: “Me preguntaste qué esperaba de ti y yo dije que no esperaba nada. Estaba equivocado. Quiero que me hagas llorar”.
Si bien se le atribuyen distintos significados a esta estrella de seis puntas, y hace mucho tiempo está asociada a nuestro pueblo, es poco probable que se remonte a la época de David, ni tampoco es un elemento esencial de la fe ni de la tradición judía.
Rosh Hashaná no es sólo una fecha en que conmemoramos la creación del mundo, o más precisamente, la creación del hombre, sino que en cada Rosh Hashaná vuelve a suceder lo que sucedió en el primer Rosh Hashaná.
Aunque la IA puede proporcionar conocimientos e información sobre la Torá, nunca podra reemplazará la función de un rabino, un ser humano que posee un corazón y un alma y es asistido por Di-s.
Desarraigando la Maldad La palabra teshuvá – (mal traducida como arrepentimiento) - indica regreso: el pecador vuelve a su situación del pasado, en el lenguaje del Tania: “...a fin de ser aceptable ante Di-s, tan amado por Él como antes del pecado. Esto significa que la teshuvá borra totalmente todo resto de pecado para el futuro.
La festividad de Rosh Hashaná, que significa “Cabeza del Año”, se celebra dos días, comenzando el 1.° de Tishrei, que es el primer año del año judío.