Estimados lectores:

¿Cuál es el sentido del sufrimiento? Esta pregunta ha acompañado a la humanidad a lo largo de toda su historia. Siempre intentamos encontrar una explicación al porqué del dolor, al porqué del sufrimiento.

Quizás podamos hallar una respuesta en nuestra parashá. Después de haber sido enviado al faraón para liberar al pueblo judío, Moshé descubre que su accionar generó más sufrimiento del que el pueblo ya padecía. Ahora el faraón exigía más trabajo forzado, más dolor y más opresión. Frente a esta realidad, Moshé enfrenta a Di-s y le dice: “¿Por qué hiciste que este pueblo sufra tanto? ¿Por qué dañaste a este pueblo?”

La respuesta divina parece, a primera vista, desconectada del reclamo: “Yo no revelé Mi Nombre ni siquiera a los patriarcas, pero Me voy a revelar al pueblo de Israel”. ¿Qué relación tiene esta respuesta con el sufrimiento que Moshé está cuestionando?

El jasidismo explica que, para poder recibir la Torá, el pueblo judío tuvo que atravesar el dolor y el sufrimiento de la esclavitud en Egipto. Solo a través de ese proceso fue posible llegar a la máxima revelación. No somos quienes para justificar el dolor y el sufrimiento, ni el de una persona ni el sufrimiento colectivo de nuestro pueblo. Sin embargo, debemos saber que el sufrimiento, en lo profundo, tiene una razón de ser: perfeccionarnos y refinarnos.

Una persona que nunca sufrió, que nunca atravesó el dolor, corre el riesgo de volverse insensible. Pierde la capacidad de sentir profundamente y de conectarse con su alma, con su espíritu y con Di-s. A veces necesitamos atravesar momentos oscuros para poder apreciar la luz y reconocer la presencia divina con mayor claridad.

En nuestra época, en la que estamos atravesando tiempos de oscuridad y dificultad, esperamos y rezamos para que este último dolor, como dijo el Rebe en muchas ocasiones, sea la preparación inmediata para la Redención con la llegada del Mashíaj.

Con bendición,

Rabino Eli Levy