Estimados lectores:

Toda esta semana la pasamos buscando, revisando y limpiando el jametz, todo aquello que está leudado o fermentado. Nuestros sabios explican que el jametz representa el ego, el orgullo, aquello que nos impide sentir humildad y que muchas veces nos enfrenta con los demás. Cuántas veces, por ego, nos peleamos con un amigo; cuántas veces dejamos de hablar con un ser querido; cuántas veces, por orgullo, no nos animamos a avanzar o terminamos discutiendo innecesariamente. Entre todas las cosas que nos impiden crecer, creo que el ego es una de las más grandes. Cuando una persona simplemente avanza cumpliendo la voluntad de Hashem, sin dejarse llevar por el ego, descubre que las cosas fluyen de otra manera.

Pésaj, la fiesta de la libertad, nos invita a empezar a liberarnos de todo aquello que nos ata, que nos impide crecer y que no nos deja vivir en paz. Quizá uno de los grandes mensajes de la matzá es justamente ese: enseñarnos que con humildad somos realmente más libres y también más fuertes. Lo que parece simple y pequeño encierra una fuerza inmensa.

Como siempre, les deseo que tengan un Pésaj kasher vesameaj. Los invito a vender el jametz en estas últimas horas si todavía no lo hicieron. Y les recuerdo que, más allá de las demás costumbres de la noche del Séder, es fundamental asegurarse de comer al menos 27 gramos de matzá.

A nivel personal, quiero compartir con ustedes que este mes de abril se cumplen 20 años desde que comencé como editor de la página de Jabad en español. Es algo que me llena de orgullo y gratitud. Con muchos de ustedes estamos conectados desde hace años, semana a semana; a muchos los conozco a través de los mensajes y consultas que me envían. Esperamos poder seguir sirviendo a la comunidad desde este espacio por muchos años más.

Shabat Shalom,
Rabino Eli Levy