Las últimas tres plagas ocurrieron en Egipto antes de que el pueblo de Israel abandonara la esclavitud. La novena plaga, la oscuridad, es descrita en la porción semanal de la Torá de esta semana. "Ningún hombre vio a su hermano, ni nadie se levantó de su lugar".
Con esta descripción, un evento en la historia se convierte en contemporáneo y actual. La plaga de la oscuridad se hizo parte de la historia atemporal del hombre, símbolo de aflicciones análogas que no admiten inmunidad. Oscuridad física simple de la noche se convierte en una enfermedad del individuo, del alma. No hay ceguera como el egoísmo que mancha a otros hombres en nuestro punto de vista, la oscuridad que previene a uno de ver a su hermano. Esta es la plaga dirigida hacia el exterior.
Otro aspecto de la oscuridad-aflicción es la satisfacción con lo que uno es, el estancamiento que evita el crecimiento del hombre, de elevarlo de su lugar. Hay una presumida arrogancia en la sentencia tan común que la gente hace generalmente: "Soy un buen hombre". Ese tipo de gente, ciegos a sus deficiencias, se vuelven insufribles, nunca se animan a considerar la posibilidad que pueden ser imperfectos.
Estos son los universales en la plaga de la oscuridad, el egocentrismo que excluye a otros hombres de la consideración, y la felicidad que nos aseguran que hemos obtenido la conclusión del bien.
La oscuridad nos mantiene alejados de vernos a nosotros o a los otros.
Shalom. Todá Rabá al autor, a sus colegas rabinos y a algunos comentaristas, más allá de lo espacio-temporal.
Como más de alguien, me he sentido tocado por el breve texto que nos lleva a reflexión.
Por qué el Eterno nos creo con ego? Es malo el amor propio?No en su justa medida. El arribista no vería su miseria, ni el abajista su potencial. Al "ver" el dolor del otro, podríamos ser engañados? Hay una tendencia "políticamente correcta" del buenismo. Entre otras características se aboga por perros y gatos y también por el aborto de seres humanos. Cierto es que hay casos y casos.
Se dice que Moshé fue y será el hombre más humilde, elegido por Hashem. Se habla, una y otra vez, del orgullo yehudí. Comprendo. Es parte de la pertenencia y refuerza una valiosa identidad. No todos comprenderán. Cae mal el orgulloso, o está desprestigiado el concepto, así como la personalidad de los que presumen de ser mejores que sus pares. En mis oraciones pido humildad, con firmeza. Jesed con guevurá.