Ajarei Mot Kedoshim
¿Quieres una vida más espiritual y conectada con la divinidad?
Estimados lectores:
Esta semana leemos el mandato: “Kedoshim Tihu”, “Sean santos”. Pero, ¿cómo se vive una vida de santidad?
En hebreo, kedushá significa “separación”. El verbo lekadesh implica apartar algo de su uso común para convertirlo en algo exclusivo, especial.
Rashi explica que esta santidad comienza con el alejamiento de relaciones sexuales prohibidas, pero el resto de la parashá habla de cosas aparentemente sencillas y terrenales: pagar a los empleados a tiempo, ser honestos, preocuparse por los popes, respetar a los padres, entre otras.
Frecuentemente me escriben personas interesadas en estudiar Cábala o en buscar un sentido espiritual para sus vidas. La respuesta, muchas veces, está en esta parashá.
¿Estás buscando santidad? ¿Quieres una vida más espiritual y conectada con la divinidad?
Empieza por lo más básico. Refina aquellas acciones que parecen insignificantes o terrenales. En ese trabajo cotidiano, en no ceder al primer impulso egoísta, allí es donde reside la verdadera santidad.
La santidad no está en el cielo, ni en los ángeles, ni siquiera en los lipos místicos de la Cábala. Está en cómo nos separamos de nuestros impulsos más bajos y mundanos para elegir el bien.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
En el segundo día de Pesaj, el 16 de Nisan, en adición a la ofrenda regular que se traía en las festividades, un corderito era traído junto con un Omer de cebada tomado de la primera cosecha de la tierra de Israel.
Luego de la muerte de Nadav y Avihu, Di-s advierte sobre la entrada “al lugar santo” sin autorización...
En el judaísmo, se entiende por “pecado” un momento de “arrebato” temporal en lugar de una mancha permanente en nuestra alma, la cual siempre permanece irrevocablemente buena y Divina.
Los líderes, por encima de todo, deben ser capaces de reconocer cuándo y cómo cometieron un error, y cómo enmendarlo.
Cuanto mayor es el desafío que enfrentamos en la vida, mayor es la fuerza interior que poseemos para superarlo.
Hablé en voz alta: “D-s, ¿qué querés de mí?, ¿para qué me estás haciendo pasar por esto?, ¿qué tengo que hacer?, ¿qué querés de mí?, ¿qué hago? Marce me está esperando en Israel para hacer el viaje que siempre soñamos, ¿hace falta que me dejes acá varada?, ¿dónde está mi pasaporte?…”. Dejé esas palabras flotando en el aire mientras seguía llorando un poco más. Después de un rato, hablé de nuevo con determinación y seriedad: Ok, ¿querés que cumpla shabat? listo, concedido, voy a cumplir shabat.
Dirá Betajtonim es transformar tu cuerpo, tu casa, tu carro, tu dinero, tu rutina en un canal para revelar la Divinidad.
El rabino Lipskar me enseñó que el liderazgo verdadero no se trata de grandes gestos ni de recibir aplausos, sino de los pequeños actos de ver a alguien, creer en él y alentarlo a crecer.