El día de Yom Kipur de 1973, Israel fue atacada desprevenidamente por Egipto (y Siria), y en la batalla que siguió con las fuerzas egipcias se perdieron muchas vidas. Después de la guerra, el Rebe envió cartas de aliento a los heridos y a las familias dolientes de quienes cayeron en ella.
Una de las personas que pidió consejo al Rebe fue una viuda que se esforzaba por explicar la muerte a sus hijos pequeños y huérfanos. Ella escribió:
Estimado Rabino
Menajem Mendel
Schneerson.
Que viva y esté bien
Durante este tiempo tan difícil [de guerra], Di-s estuvo con nosotros y logramos mantenernos fuertes contra todas las naciones. Sin embargo... como sigo siendo viuda y sin un padre para mis hijos, me resulta difícil educarlos y criarlos de la mejor manera posible. Es difícil para mí hacer frente por mi misma a un mundo tan grande con toda la adversidad reinante. Siendo que mis hijos poseen una orgullosa herencia judía, Rebe, deseo plantearle algunos interrogantes:
Tengo una hija de siete años y un niño de cinco. ¿Cómo les explico que la muerte de su padre se produjo por su auto-sacrificio en aras de la voluntad de Di-s?
Mi hijo me pregunta: “Mamá, cuando venga Mashiaj, los muertos volverán y entonces papá regresará, ¿por qué, entonces, no viene Mashiaj ahora?”.
¿Cómo respondo a semejantes cuestionamientos? A mis ojos, tales preguntas, que son tan fundamentales, pueden tener un efecto en las creencias y pensamientos de mis hijos.
Me sentiría honrada si el Rebe me aconsejase.
El Rebe respondió:
Explíquele [a sus hijos] cómo es en verdad: que hay almas que son tan puras y santas que Di-s desea que moren en los Cielos una vez que hayan cumplido con su propósito en este mundo, y que (desde allí en lo Alto) protejan a todos los hijos e hijas de Israel que residen en la Tierra Santa1 .
Los niños huérfanos suelen tener muchas incertidumbres sobre la partida prematura de sus padres. Pueden preguntarse si una muerte prematura es señal de deficiencia, o incluso de infamia, en su progenitor. Tales conjeturas pueden originar en los niños sentimientos de deshonra en relación al recuerdo de su progenitor y su fallecimiento.
En su respuesta, el Rebe aborda esta cuestión de dos maneras. Primero, explica que, en general, la muerte prematura puede ser un signo de virtud notable, de “un alma tan pura y santa que Di-s quiere que esté en el cielo” o de alguien que se apresuró a “completar su misión en este mundo”. En segundo lugar, el Rebe señala que, en el caso de su padre, la noble misión estaba clara para todos; había sacrificado su vida de forma altruista por “cuidar a todos los hijos e hijas de Israel”. ¿Existe un mérito mayor en el mundo?
Hay otro detalle perspicaz que se puede apreciar en las palabras del Rebe: “Explícales cómo es en verdad...” Tal vez con estas pocas palabras le estaba diciendo sutilmente a la viuda que ésta no es sólo una forma melosa de explicar la muerte a los niños, sino que es la verdadera realidad, y una creencia que, si ella pudiera hacerla suya, sería transmitida también a sus hijos.
La carta del Rebe concluye característicamente enfatizando la posibilidad de una relación positiva continua entre el padre y los hijos:
En los cielos, [los que partieron hacia allí] interceden por todos sus parientes y seres queridos, y especialmente por sus hijos, y piden a Di-s que sus hijos tengan éxito en sus estudios y en su conducta. Cuando sus hijos se comportan correctamente, ése es el mayor placer que puede tener el alma, y así es como sigue permaneciendo viva.
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