Un tema esencial que surge en las discusiones del

Rebe sobre la “represalia contra el mal” es una especie de justicia poética: una acción apropiada por parte de los sobrevivientes que se ajusta a la naturaleza, e incluso a la ubicación geográfica, de la tragedia.

Tras un horrible accidente automovilístico en Israel que se cobró cinco vidas, el Rebe reaccionó expresando: “La manera de combatir la pérdida y la destrucción incomprensibles es contrarrestarlas con una conducta igualmente incomprensible de bondad supra-racional”1 .

Extendiendo esta idea a incluir el lugar de la pérdida y la destrucción, el Rebe escribió a la Sra. Leah Jein, cuyo marido había fallecido recientemente:

Me complace saber que la clase que dio comienzo antes del fallecimiento de su marido sigue llevándose a cabo en el mismo lugar y se basa en los mismos temas que cuando él estaba en vida... Esto es una gran ventaja para el alma del difunto y le produce una gran satisfacción cuando el bien en el que estaba involucrada continúa (desarrollándose) en el mismo lugar2 .

En el último día de shivá, el período de luto de siete días, por su esposa durante sesenta años, Rebetzin Jaia Mushka (de bendita memoria), el Rebe recalcó un punto similar al concluir el servicio de plegaria: “Es costumbre ayudar a la elevación del alma del finado mediante un farbrenguen (reunión jasídica). Debe realizarse con esplendor y aquí mismo, la casa donde ella vivía”3 .

Asimismo, el Rebe escribió a la Sra. Fradel Zilberstrom (citada en el cap. 3) en relación con la construcción de la nueva escuela en Kfar Jabad, afirmando que implicaba un valor añadido que se estuviera erigiendo en el mismísimo lugar donde fue cometido el acto atroz,

En una carta dirigida al rabino Rafael Najman Kahan, un anciano de la citada aldea Kfar Jabad, el Rebe escribe:

Demás está decir que debe usted utilizar sus fuerzas y emplear toda su energía para animar y levantar el espíritu de los pobladores del lugar, teniendo en cuenta que especialmente en el lugar donde se cometió el derramamiento de sangre debe haber (otro) derramamiento, (pero ahora) de gracia y compasión4 .

El Rebe hizo un comentario similar a los hermanos de Simja Zilberstrom, de bendita memoria, el Profesor que murió en el ataque terrorista, cuando le escribieron preguntando qué hacer con el dinero que Simja había dejado. El Rebe sugirió que, después de distribuir una cantidad simbólica a cada miembro de la familia para establecer la conexión espiritual con el finado que conlleva la herencia, el “grueso” de sus bienes debería derivarse a alguna organización local, en particular una que se ocupe de la educación (tal como él lo hacía en vida), como un campamento de verano o un lugar para la educación permanente. Sería conveniente adquirir con ese dinero libros de plegarias para toda la clase de Simja o (incluso) para toda la escuela”5 .

En un sentido similar, el Rebe orientó a la familia de Avraham Goldman, un estudiante de yeshiva de diecisiete años que fuera brutalmente asesinado por tres vándalos en un ataque antisemita mientras hacía una llamada telefónica para reforzar la identidad judía de un niño. El Rebe sugirió honrar la memoria de Goldman creando un fondo para la subvención de los costes de los campamentos de verano para niños judíos cuyas familias no pudieran permitírselo, y de ese modo reforzar la identidad judía de esos niños.

Más que una forma de justicia poética, reconstruir en el mismo lugar de la destrucción tiene también un gran significado y beneficio espiritual.

El Tzemaj Tzedek, tercer Rebe de Lubavitch, solía consolar a toda comunidad cuyas viviendas eran devoradas por incendios (N.d.T.: Recordemos que en aquellos tiempos las viviendas eran precarias y de materiales altamente inflamables, por lo que el fuego se propagaba rápidamente de una vivienda a otra). En su carta de consuelo6 se basaba en la sabiduría del Alter Rebe, padre de la escuela jasídica de Jabad:7

Resulta que la casa de R. Yosef de Zuravitz, uno de los jasidim del Alter Rebe, fue arrasada por un incendio, dejándolo sin hogar y en la indigencia. El Alter Rebe le escribió lo siguiente:

He oído decir a hombres santos, y se ha convertido en una expresión popular, que “después del incendio uno se hace rico”. La lógica detrás de esta afirmación es que, en lo Alto, la jerarquía de los atributos Divinos es Jesed, Din, Rajamim [Bondad, Severidad, Misericordia]. Por lo tanto, después de la inclemencia que has sufrido, te espera una gran dosis de benevolencia Divina, superior incluso al primer nivel original, el de Jesed.

Tras citar las palabras del Alter Rebe, el Tzemaj Tzedek continuaba su carta de consuelo así:

Por consiguiente, el Alter Rebe urgió a R. Yosef a que reconstruyera su devastada casa en el mismo lugar original [para que el incremento del flujo Divino de Misericordia pueda revitalizar en mayor medida el mismísimo lugar donde la Severidad había causado estragos].

De sus sagradas palabras podemos derivar una enseñanza para vuestra situación. Que cada uno se fortalezca en reconstruir su asolada casa (exactamente) en el mismo lugar en que estaba originalmente, pues el mérito comunitario supera al individual para despertar misericordias (supremas) que los fortalezcan. Así, cada uno debe ayudar a su prójimo, y que Di-s, que da la fuerza, los bendiga con todo lo bueno en todos vuestros emprendimientos8 .

En el esquema Divino de las cosas, pues, la tragedia puede ser vista como una preparación del camino para una regeneración y bendición aún mayor que antes. Esto es especialmente cierto cuando se trata de la capacidad de transformar el lugar de la catástrofe, de acuerdo con la enseñanza del jasidismo por la cual en esencia, la oscuridad no es una entidad o fuerza en sí misma, sino un (mero) agente de la luz.

Una increíble demostración de la transformación de un vacío dejado por la pérdida de la vida en una fuerza positiva para la vida fue ilustrada por el mismo Rebe cuando, el 25 de Adar (14 de marzo de 1988), apenas un mes después del fallecimiento de su esposa, inauguró una campaña mundial de cumpleaños judío en el día que habría sido su 87º cumpleaños:

He aquí una sugerencia, y sería de gran mérito para su alma, que, a los efectos de la ascensión de su alma se establezca la siguiente costumbre: Todos deberían comenzar a celebrar sus cumpleaños, [si bien] en generaciones anteriores sólo ciertos individuos (observaban esta costumbre) y de manera discreta...9

Para el Rebe, la manera más apropiada y noble de conmemorar la pérdida de una vida es a través de la valoración y la celebración del nacimiento de una nueva vida.